Nos dice que las bodas se celebraban en un prado cercano, no en el pueblo y conociendo Alhambra, construida como castillo o fortaleza sobre un monte, nada más necesario que para hacer una celebración tan populosa tenerse que salir del pueblo a lugar más despejado.
Paréceme, señor mío, que todas estas desventuras que estos días nos han sucedido sin duda alguna han sido pena del pecado cometido por vuestra merced contra la orden de su caballería, no habiendo cumplido el juramento que hizo de no comer pan a manteles ni con la reina folgar, con todo aquello que a esto se sigue y vuestra merced juró de cumplir hasta quitar aquel almete de Malandrino, o como se llama el moro, que no me acuerdo bien.