En 1899 va por primera vez a Paris, donde empieza a trabajar como traductor en la Editorial Garnier, allí conoce a otros escritores que le impresionan profundamente.
En 1902 vuelve a ir y conoce a Rubén Darío(un poetas de Nicaragua).
En 1911 va otra vez a Paris al conseguir una beca para ampliar sus estudios.